Llamados a Crecer


"Y cuando ores"

13.06.2016 10:32

Tiempos de Oración (2)

Mateo 6:5-15

IV. LA RIQUEZA A QUIEN ORAMOS   “Padre Nuestro que estás en los cielos

A. Para comprender la oración modelo, necesitamos captar la escena de Lucas 15.22-24. Es probable que algunos de nosotros en algún momento quisiéramos dejar de ser hijos de Dios, pero Dios no está dispuesto a dejar de ser tu Padre.

B. El nombre que más le gusta a Cristo, es el de Padre, más de doscientas veces lo usó. Inicia “¿No sabéis que en los negocios de mi padre me es necesario estar?”,  y termina, “Padre en tus manos encomiendo mi espíritu”.

C. En la oración modelo Jesús nos autoriza llamar a Dios Abba, brindándonos la condición de hijo de Dios, una condición familiar, una condición de ser adoptados, recibidos.

D. Esta oración nos recuerda que Dios nos adoptó, no solo nos perdona, nos limpia, nos acerca a Él; y va más allá, nos Adopta como sus hijos. Nos permite gozar tal relación.

1. Los padres adoptivos. Sabes de embarazos programados, de embarazos no programados, pero no de adopciones no programadas.

2. Las agencias  que tramitan la adopción, NO preparan niños para ser adoptados, preparan a padres para adoptar a niños, es el Padre adoptivo quien debe de trabajar, correr con los trámites y gastos que ello implica.                                  

3. De la misma manera Dios hizo todos los trámites para adoptarte, para ir por ti e iniciar una relación intima por medio de la oración

4. Un niño adoptado llega por la necesidad de llenar un vacío en los futuros padres. Dios no está dispuesto a pasar la eternidad sin sus hijos, por lo que Él  establece un inicio de relación por medio de la oración, “Vosotros pues oraréis así”.

5. La oración nos recuerda.  “Estoy convencido de que nada nos podrá separar del amor de Dios, ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni los poderes y fuerzas espirituales, ni lo presente ni lo porvenir, ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada, ¡Nada nos podrá separar del amor que Dios nos ha mostrado en Cristo Jesús! Romanos 8.38-39

Shalom.

 

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